domingo 3 de julio de 2011

¿Y si ellas fueran ellos?

Escucho a veces a hombres y mujeres decir que la igualdad de género ha sido conquistada. Que nosotras copamos las universidades, somos jefas ya no sólo en casa y ocupamos posiciones de poder (sino que miren al New York Times y el Fondo Monetario Internacional).

Y aunque reconozco que parecen lejanos los tiempos de las clases de “economía del hogar” solo para ellas, aún persisten, ahí en el tuétano de lo que nos hace lo que somos, una serie de concepciones de la realidad que no permiten medir con la misma vara a hombres y mujeres. Propongo el ejercicio de responder a estas preguntas sencillas, pero que pueden iluminar cómo anda la situación.

Si Hillary Clinton, secretaria de Estado de EE.UU., se “entretuviera” en amoríos con un pasante 20 ó 30 años más joven que ella, solo para calmar su sed de sensualidad causada por la “frigidez” de un Bill afectado del corazón, que ha perdido la lozanía de la piel y el vigor de la juventud, ¿esperarían todos que Bill, el marido engañado, se quedara firme a su lado, defendiéndola para que no perdiera el puesto? ¿Le elogiarían a él su fidelidad y capacidad de estar al lado de su mujer?

Si Christine Lagarde, nueva directora del FMI, confesara en un año que un recién ascendido funcionario, casado por demás, era, casualmente, su amante, pero jurara que nada tuvo que ver su relación con la promoción, ¿obtendría el apoyo para seguir tan campante como Dominique Strauss-Kahn? Y hablando de DSK, si él estuviera en la piel de Anne Sinclair y fuera ella la protagonista de al menos tres escándalos sexuales, ¿lo aplaudirían por gastarse los millones de chanflín defendiendo a su mujer? ¿Le llamarían a ella una “incorregible seductora” como hacen con él o usarían calificativos diferentes?

Si después de responder a estas preguntas, todavía cree que la lucha de las mujeres por la igualdad está ganada, entonces no hay más que hablar.

Créditos: Foto Christine Lagarde: Copyright by World Economic Forum.swiss-image.ch/Photo by Sebastian Derungs.

4 comentarios:

Darío Martínez Batlle dijo...

Con todo el aprecio que te tengo, querida María Isabel, creo que tu retórica es muy lejana. Demasiado "internacional". De hecho, los ejemplos que pones suceden en sociedades donde AL MENOS hay más conquistas públicas del género femenino que las que tenemos acá. La violencia de género en Estados Unidos o Europa se penaliza y se persigue de una manera que aquí apenas podemos suspirar. Las posiciones gerenciales en las grandes empresas y corporaciones carecen del estigma del género como elemento decisivo para un sí o un no (cuando menos, se disimulan demasiado bien).

Cuando Mónica Lewinsky y Bill Clinton tuvieron sus estrujes, la burla local era que aquí ni siquiera hubiera habido juicio ni nada, que todo habría pasado como una machería normal y lícita. "Los gringos joden demasiado, dejen ese pobre hombre canalizar su estrés que eso no es nada". Comentarios similares he escuchado con relación a DSK.

En ese sentido, estamos atrás, bien atrás...

Pero insisto en que tus ejemplos son lejanos y poco familiares.

¿Qué tal si una señora mayor (de la misma edad de Edmon Elías, por casualidad) se casara con todos sus millones con un jovencito bonitoso (casualmente, hermano de Judith Cury)? ¿Sería un "braguetazo" de la señora o el jovencito sería acusado de "vividor" o "comevidrios" como lo fue Judith?

¿O que cierta alta ejecutiva bancaria tuviera sus amoríos con un secretario personal, a la vista de todos, y nada pasara hasta que explotara el escándalo?

O sea, aquí nos sobran los "ejemplos" de abusos de género y poder, no hay que irse tan lejos...

Y en respuesta a las preguntas: jajajajajajajajajajajajaja

María Isabel Soldevila dijo...

Me parece interesante, precisamente, que aun en esos lejanos lugares que se presumen más "avanzados" la realidad sea similar. Es posible encontrar escenarios aquí, pero los escándalos mediáticos por razones sexuales y vinculadas al espacio de poder no son comunes acá, y el ejemplo que pones corresponde más al ámbito exclusivamente privado que al del ejercicio público (aunque se pueda alegar que lo de Bill Clinton fue privado, ocurrió en el espacio laboral y se vincula al ejercicio del poder). Tomé algunos ejemplos que me parecen emblemáticos de cómo, hasta en sociedades más "equitativas" los roles femeninos de pasividad, apoyo incondicional al marido y sostenimiento de la imagen familiar siguen presentes, pero tu punto es válido. Saludos

Darío Martínez Batlle dijo...

Bueno, mi argumento (si se puede nombrar así) es que Hillary y la esposa de DSK tuvieron "suerte" de que en sus sociedades esos casos ganaron notoriedad y se supieron. Aquí no habría pasado de un chiste interno.

Los abusos de género en nuestro país y en sociedades similares son tan viscerales que cuando un escándalo explota en un país de aquellos, aquí lo que se dice es que "son unos blanditos" y cosas así. :(

Ligia Minaya dijo...

Me gusta cómo analizas la situación de la mujer, aún haya alcanzado altos puestos. Un abrazo. Ligia Minaya