Decidí postergar la segunda parte de una serie de columnas sobre la transparencia en el Estado, porque entre tanto corazón flechado y chocolate amoroso, a la víspera de San Valentín hay que hablar de lo que es y no es amor.
Quien ama no destruye. La imagen de un pequeño abrazado al cuerpo ensangrentado de su madre, asesinada por su antigua pareja, no se me despinta de la mente. Hay todavía quien se atreve a hablar de que semejantes horrores son cosas de la pasión.
El pasado día 8, un reportaje del periodista Ramón Urbáez recogía los desgarradpres testimonios de familiares de algunas de las 18 mujeres que habían sido asesinadas desde el inicio del año hasta la fecha de la publicación.
Según el texto, entre 2009 y 2010 “la Policía Nacional registró 346 homicidios de mujeres, que dejaron a más de 602 menores de edad en orfandad”.
Y todavía hay quien justifica esos actos criminales que siegan vidas de mujeres y arruinan las de niños y niñas que quedan desprotegidos y traumatizados hablando de “celos”, o culpabilizándolas por “infieles”, o no ser “fáciles”. Por “buscarse problemas”.
El amor es otra cosa. La pasión, el cariño, el deseo no se deben confundir con la violencia, la obsesión, la posesividad ni la maldad.
Sólo hay que pensar en la niña de seis años que tiene que cargar con que su padre le diera siete tiros a su madre, o en los hermanitos que ahora mendigan suerte, comida y una posiblidad de ir a la escuela, luego de que el ex compañero de su madre la acuchillara y quemara la casa dejándoles sin nada.
El amor no mata, y ya no queremos más muertas en nombre del amor. Tampoco queremos más huérfanos de la violencia.
Todos queremos las flores, los abrazos, pero no en el cementerio. Es hora de romper con tanto estereotipo, y defender el amor que no daña.
3 comentarios:
Excelente, me ancanto, un aplauso a sus letras. Debemos crear conciencia...
Elaine
...y justamente hoy, una amiga acudió a mí, temblorosa y desorientada, porque estaba con su "pareja" y este animal, porque vio que la última llamada que había recibido mi amiga era de un hombre que no reconocía, montó en cólera y le desbarató el celular en un arranque de celos. Reitero, HOY, el "supuesto día del amor y la amistad", y ella que estaba con él para pasar la velada romántica que "exigía" la fecha.
Ella salió apresuradamente de la oficina del tipo y manejó sin rumbo hasta que se acordó de que estaba cerca de mi oficina. Escuché su historia y me quedé muy preocupado. Le dije que está en peligro, que el tipo es violento y que le hará daño tarde o temprano.
Mientras estábamos juntos, mi amiga recibió una llemada en el celular de la empresa. Era el tipo haciendo un teatro, llorando, pidiendo perdón, y rogándole que regresara que estaba arrepentido. Me dieron ganas de intervenir, pero imaginé que sería peor, pues el animal pensaría que yo era un "novio" de ella y desencadenaría algo peor... pero te juro, María, que de verdad que me dan ganas de (paradójicamente) usar violencia contra él, en defensa de la que no sabe desatarse de un nudo maldito. Quizás es bueno que no lo haya hecho... pero ¡cuántas ganas, carajo!
excellent..thanks for your sharing
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