Ellos y ellas usaron su cabeza.

Juana Vicente, Miguel Bejarán, Domingo Colón, Juan Comprés, Isabel de la Cruz, José Ramón de la Rosa, Juan Encarnación, Manuel Jiménez, Rubén Maldonado, Alfredo Martínez, Demóstenes Martínez, Abraham Martínez, Gmaliel Montás, Hilda Moronta, Franklin Peña Villalona, Mirtha Elena Pérez, Karem Ricardo, Asif Nazario Risek, Martha Rodríguez, Gustavo Sánchez, Elso Segura, Gilberto Serulle, Minou Tavárez Mirabal, Víctor Terrero, Lety Vásquez, Santiago Vilorio, Agne Berenice Contreras, Pedro Aguirre, Rafael Librado Castillo, Josefa Caastillo, Salomón García, Noé Marmolejos, Isabel Bonilla, Julio César Valentín, Prim Pujals

martes 14 de abril de 2009

Por nuestros derechos

Para mi gran satisfacción, hay un despertar en la conciencia ciudadana sobre los derechos que tenemos las mujeres. Derechos que muchas veces nos regatean.

Patricia Solano me ha hecho llegar esto por medio de Facebook. Simplemente una delicia.

"Seis vallas electrónicas ubicadas en lugares céntricos de la ciudad de Santo Domingo, fueron utilizadas por el Foro para colocar mensajes alusivos a los intereses concretos de las mujeres, en el marco de la reforma a la Carta Magna".





3 comentarios:

Anónimo dijo...

AYER, HOY Y SIEMPRE

Pocas personas han comprendido a fondo el porque de la activa campaña de la iglesia católica en contra de la legalización del aborto. Algunos podrían pensar que se trata sólo de un asunto de conciencia. No nos engañemos. Lo que libra la iglesia católica es una “lucha de poder”, que si logra que se rechace el aborto habrá impuesto su voluntad y dado un paso más en la consecución de su hegemonía sobre el Estado dominicano.

Los hombres que tienen en sus manos los destinos de la República deben ser muy cautos al legislar en los asuntos que afecten la independencia de nuestro Estado y no deben dejarse confundir. La iglesia católica es una institución que a través de la historia ha probado tener una indudable vocación política y de seguir dándosele la oportunidad de intervenir en los asuntos legislativos terminará por apoderarse de todas las instancias de poder anulando el estado igualitario, justo, laico y democrático que debe garantizar nuestra Carta Magna, de por si bastante mermada por la imposición de un Concordato remanente de la dictadura de Trujillo.

Esta actitud de intervenir para imponer sus postulados dogmáticos en nuestra legislación es reiterativa de la iglesia católica y fue ya rechazada en el siglo antepasado por los hombres que componían el Congreso dominicano y por el Presidente Ulises Heureaux y sus consejeros. En fecha 23 de mayo de 1897, con motivo de la ley de divorcio, Monseñor Fernando Arturo Meriño, Arzobispo de Santo Domingo, envío una Carta Pastoral al Presidente Constitucional de la República Dominicana, General Ulises Hureaux, quejándose de que el Congreso Nacional había aprobado en Primera Lectura el Proyecto de Ley sobre el Divorcio el 21 de marzo e instándole a que “interpongáis vuestro poderoso ascendiente e impidáis la sanción de esa ley que en manera alguna puede ser de utilidad a este país” . La respuesta del Presidente Hureaux no se hizo esperar: en fecha 2 de junio del mismo año le envía a Monseñor Meriño una carta donde le dice, entre otras cosas, que la Ley de Divorcio había sido votada en el Poder Legislativo y que era, por consiguiente, Ley del Estado; que por demás esta ley no era imperativa, que a nadie mandaba ella; que era meramente facultativa. Más adelante dice el Presidente Heureaux en forma enérgica en su carta a Meriño: “jamás suscribiré ni consumaré acto alguno que apoque el concepto de la soberanía nacional, dentro de la cual cabe, con todos sus esplendores, la iglesia Católica, Apostólica y Romana, como culto del Estado, no como pauta ineludiludible de legislación”. Y finalmente señala: “A mi no me incumbe sino acatar la ley y cuidar de su observancia. Monseñor, a su vez, tiene la suficiente autoridad para mantener en el ánimo de la grey dominicana la perseverancia en sus sentimientos religiosos…”

De nuevo nos encontramos en la misma situación. Entonces, ¿Por qué no enfrentar la abusivas intervenciones de la iglesia católica en los asuntos del estado con la misma fórmula en que las enfrentaron nuestros antepasados? Por lo demás, la ley que autoriza el aborto tampoco obliga a nadie; es facultativa, como decía el Presidente Heureaux del divorcio.

Nos preguntamos si existen hombres en nuestro Congreso Legislativo y en la Presidencia de la República capaces de emular este ejemplo de protección de la soberanía nacional, de la dignidad propia de los hombres del congreso del siglo XIX y del Presidente Ulises Heureaux. Esperemos que si. El ejemplo esta dado.

Federico A. Perez

Anónimo dijo...

Masones piden Asamblea actúe libremente

La masonería dominicana pidió a los asambleístas que tomen sus decisiones libremente, sin dejarse influenciar por lineamientos partidaristas o ideológicos. Las declaraciones fueron realizadas el día de hoy, sábado, por el Gran Maestro de la Gran Logia de la República Dominicana, Dr. René Miguel Báez Robiou.

Sorprende censura partidarista
El Gran Maestro afirmó que resulta preocupante notar que una gran parte de los asambleístas están anteponiendo los intereses de su partido por encima de los intereses de la nación.
Dijo que esto se hizo evidente cuando el pasado jueves, en un acto desafortunado, el vocero de la bancada de uno de los partidos desautorizó públicamente a todos los asambleístas de su bancada a hacer uso de la palabra en el debate en cuestión, como si se tratara de personas sin criterio propio e incapaces de un juicio sano y provechoso para las mayorías nacionales.
Dijo que nuestros legisladores fueron elegidos para representar a todos los dominicanos—no a un partido en particular—y para poder ostentar dignamente dicha representación, deberán constituirse en la expresión viva de la conciencia colectiva nacional.
Por ello, exhortó a los asambleístas a que emitan sus votos libremente, basados en la íntima convicción de su conciencia, sin dejarse trazar pautas ni permitir que se le bajen líneas desde las altas esferas de las organizaciones políticas a las cuales pertenecen.

Del estado laico
Los masones reiteraron su convicción de que la Constitución de la República debe establecer explícitamente el laicismo como un medio de garantizar la plena libertad de conciencia de todos los ciudadanos.
También afirmó que los asambleístas deberán tomar mucho cuidado en no otorgar a los tratados internacionales preeminencia por encima de la Constitución, la cual es, y deberá ser para siempre, la ley suprema de la nación, por encima de todo otro texto jurídico de carácter público que afecte a la nación dominicana y sus ciudadanos.

Del artículo 30 propuesto
La propuesta del Poder Ejecutivo que declara inviolable el derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte pretende implantar con carácter constitucional la penalización del aborto basado en el fundamentalismo religioso.
Según Báez, esta propuesta no brinda una solución digna al embarazo no deseado que fuere ocasionado por situaciones extremas tales como cuando la madre ha sido victima de violación o incluso de incesto, o cuando el desarrollo del embrión o el feto pone en riesgo la vida de la madre.
Dijo que tampoco brinda una salida humanitaria al feto que se haya comprobado que no podrá desarrollarse en un ser humano con las mínimas posibilidades de dignidad social.

Del artículo 44 propuesto
La definición de familia hecha en la propuesta del Poder Ejecutivo, la cual se limita a la llamada “familia nuclear”, no representa la situación de vida de la mayoría nacional debido a que el 54% de las familias dominicanas son monoparentales.
El Gran Maestro afirmó que el otorgamiento de derechos especiales que se hace en este articulado a la familia al calificarla como fundamento de la sociedad resulta, pues, excluyente y discriminatorio contra todos los ciudadanos dominicanos que no viven—por la razón que fuere—dentro del contexto de una familia nuclear según la define el propio artículo.
La Constitución de la República, en su calidad de ley sustantiva, debe garantizar la igualdad de todos los ciudadanos dominicanos, sin el otorgamiento de privilegios a algunos en detrimento de los intereses de los demás, según el criterio de los masones. (FIN)

RMBR/AG

Anónimo dijo...

A NUESTROS ASAMBLEISTAS, UNA DECLARACIÓN MASÓNICA.

En estos días, la Paz y la tranquilidad de la familia dominicana
pueden quedar muy comprometidas, en razón de causas que ya han sido
puestas en movimiento, pero con unas consecuencias muy graves para
todos. Entre ellas está la siguiente:

Dentro de la honorable Asamblea Revisora, cientos de nuestros
asambleístas, que sucede representan al pueblo dominicano, se
encuentran a punto de incluir en la Constitución misma de la República
el artículo más delicado de todos y uno que no pertenece a la
Constitución. Se trata de que, supuestamente, la VIDA HUMANA se
inicia en el momento de la concepción; y desde ya tiene la protección
del Estado. Ese es el día en que se une el óvulo con el
espermatozoide dentro del útero de la mujer. Se trata de un día que
resulta totalmente desconocido para cada ser humano, y que ninguno de
nosotros se atrevería a señalarlo como su verdadero cumpleaños y su
onomástico. De ser aprobado ese artículo 30 que le han propuesto a
los asambleístas, ellos estarían determinando ahí el destino de todo
futuro aborto entre las mujeres dominicanas, sin importar las razones
y las circunstancias que los pudieran rodear, aun las más extremas.
Artículo 30, que sin quererlo podría costarle la vida a muchas
dominicanas y convertir a mucha gente inocente en potenciales
delincuentes.

Las mujeres representan un 52 % de la población, pero no
necesariamente en la Asamblea Revisora, ni en ningún sector del
Estado. Estos asambleístas que son legisladores y políticos,
mayormente masculinos, aparentemente están siendo influenciados por
dos fuerzas que no nos parecen como las más idóneas para una decisión
de esa naturaleza.

A la hora de las votaciones, el pasado Jueves 16, los asambleístas
parecen influenciados por líneas claramente bajadas desde dos fuentes
diferentes; ambas proceden de instituciones con disciplina,
organización y poder. Primeramente (1) desde las CUPULAS DE LOS
PARTIDOS, y (2) desde JERARQUIAS RELIGIOSAS. Los primeros son
expertos en Ciencias Políticas. Los otros se fundamentan en dogmas
que no son cuestionables y en la Fe ciega, la cual no requiere de
razonamiento. En aquella ocasión, los asambleístas de dos grandes
partidos, votaron por la prohibición absoluta del aborto; cosa que
hicieron en bloques unificados, demostrando con ello poner sus
intereses de partido por encima de los del pueblo dominicano, así como
de sus convicciones más íntimas.

Ahora bien, ¿saben ellos lo que es la VIDA misma? Y todavía más,
¿saben ellos cuando ésta COMIENZA?

De hecho: ¡Ninguno de ellos sabe, con la más mínima certeza, cuándo
comienza la vida!! En realidad nadie lo sabe. Se trata de algo
que, en sí mismo, es demasiado profundo y fácilmente cualquiera podría
argumentar que comienza: al nacer, al respirar, a los siete años; a
los catorce, a los veintiuno, etcétera. Pues, más que una verdadera
creación, una que tenga un principio y un fin, el ser humano parece
más bien como si emanara gradualmente de lo desconocido; y lo hace en
una forma claramente progresiva. Los agitados debates del pasado
Jueves sobre este punto, fueron interrumpidos por fatiga, pasada ya la
media noche, mostrando el estado de agitación y de confusión en que se
encontraba un buen número de los asambleístas participantes. De
seguir nosotros por este camino tan peligroso, el pueblo mismo se
habrá de contagiar muy pronto de toda esa misma agitación y confusión.
Y con razón.

Pues resulta muy fácil pensar que la Paz de este pueblo, así como sus
verdaderos intereses, descansan en algún otro campo del saber humano;
pero no necesariamente en la Ciencia Política, ni en las Creencias no
racionales.

Las voces de moderación y de advertencia de un par de asambleístas,
procedentes del campo de la MEDICINA y la GINECO-OBSTETRICIA, fueron
más bien ignoradas. Ausentes estuvieron también aquellas voces que
pudieran proceder del HUMANISMO, de la PSICOLOGIA, la FILOSOFÍA, la
ETICA y las ORGANIZACIONES INTERNACIONALES.

Ni la Ciencia ni la Medicina, pretenden saber lo que la Vida misma es,
en su esencia, aunque si saben cómo se organiza la materia de un
cuerpo orgánico. Pero la materia de un cuerpo orgánico no es todavía
un ser, sino una potencialidad. Por el contrario aquellos
asambleístas que invocaban la autoridad de las Sagradas Escrituras
para satanizar el aborto en todas sus manifestaciones, parecían estar
desconociendo en forma abierta las palabras de su propia Biblia, la
cual señala al nacimiento en forma explícita:

“Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y

sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente”.

(Génesis 2:7)

Los asambleístas que mostraron esa noche un razonamiento bíblico,
desconocieron que cada embarazo humano tuvo como su origen un acto
sexual, un acto material entre dos seres, pero sin un “origen divino”.
El tradicional mandato, de “creced y multiplicaos” no dice
explícitamente que Dios habría de intervenir en lo adelante en cada
concepción humana. Eso no está en la Biblia, sino que lo enseña la
Teología; y esta es un producto de los humanos. Pues, de ser Dios
quien interviene en cada concepción, se abrirían de inmediato
preguntas que han de resultar incontestables, como es esta: Si Dios
condena la prostitución, el incesto y el adulterio, entonces ¿Cómo es
qué Él siempre le da Vida al fruto de esos actos condenados?

REFLEXIONES MASONICAS.

En vista de las razones anteriores, la Gran Logia de la República
Dominicana apoya aquellos argumentos del asambleísta Serulle, quien
reconociendo la enorme complejidad del tema, así como su profundidad,
no cree que el mismo debe de ser tratado a la ligera e incorporado a
nivel constitucional. Pues el mismo ya está incluido dentro del
Código Penal, en donde pueden hacerse aquellas excepciones que
requieran los gravísimos dilemas que presenta cada caso y cada crisis
particular. Estos dilemas han de ser enfrentados por el médico y por
su paciente, sin que se requiera de legislaciones y de camisas de
fuerza que vengan solo a entorpecerlo todo, poniendo en peligro,
digamos, la vida de la madre. Y aparentemente cada caso es diferente
y también es único.

Esta Gran Logia hace suya la sugerencia del asambleísta Cadet, quien
al reconocer con asombro lo profundo de ese tema – la VIDA MISMA –
invitó a todos a la reflexión, al tanto que pidió, en la forma más
novedosa, que se busque seriamente – el redefinir de nuevo al ser
humano, en toda su complejidad interna. Pero hacer esto no en el
sentido tradicional, sino a la luz del conocimiento más
multi-disciplinario que pueda existir hoy.

Esta Gran Logia, fundada en 1858, le pide hoy a la población civil
dominicana, y ante todo a la mujer dominicana, aquella a quien ésta
modificación constitucional podría perjudicar en la forma más grave,
que contacten directamente a sus representantes asambleístas, en
cualquier forma que les sea posible, y les soliciten la desaprobación
de los artículos 30 y 44 propuestos. Este último favorece ante todo a
la llamada “familia nuclear”, que discrimina en contra de la mayoría
de los ciudadanos (54%) que hoy viven en familias monoparentales.

Los masones reiteramos nuestra convicción de que la Constitución de la
República debe establecer explícitamente el laicismo como un medio de
garantizar la plena libertad de conciencia de todos los dominicanos.