Ellos y ellas usaron su cabeza.

Juana Vicente, Miguel Bejarán, Domingo Colón, Juan Comprés, Isabel de la Cruz, José Ramón de la Rosa, Juan Encarnación, Manuel Jiménez, Rubén Maldonado, Alfredo Martínez, Demóstenes Martínez, Abraham Martínez, Gmaliel Montás, Hilda Moronta, Franklin Peña Villalona, Mirtha Elena Pérez, Karem Ricardo, Asif Nazario Risek, Martha Rodríguez, Gustavo Sánchez, Elso Segura, Gilberto Serulle, Minou Tavarez Mirabal, Víctor Terrero, Lety Vásquez, Santiago Vilorio, Agne Berenice Contreras, Pedro Aguirre, Rafael Librado Castillo, Josefa Caastillo, Salomón García y Noé Marmolejos

martes 1 de julio de 2008

¡ A proponer soluciones!



Cada día, tres millones y medio de personas se levantan en República Dominicana a trabajar. Más de la mitad, 1.9 millones, sale porque ha creado con su esfuerzo un lugar que el mercado laboral tradicional no le dio: son trabajadores y trabajadoras informales, en su mayoría gente que busca en el comercio, la pequeña agricultura o los servicios una salida a la desesperanza.

Las cifras del Banco Central para abril de este año no les dan cara, pero ahí están: la señora que, sola, levanta una familia con lo que sus manos producen y venden. El hombre que no espera al sol para abrir la tierra y hacer que germine vida.

El restante millón y medio usa sus manos y su cerebro para mover la maquinaria productiva formal. Ahí están la maestra que con su esfuerzo intelectual cultiva las mentes de sus alumnos, y el mecánico, que en un taller pone en marcha los automóviles de otros que también tienen que trabajar.

No todos ni todas pueden utilizar sus habilidades y conocimientos en la fuerza laboral. El desempleo crece, y en momentos de crisis como los actuales, las tasas de desocupación del Banco Central de 2007 amenazan con aumentar. Ese año, el 15.5 por ciento de las personas que podían trabajar no lo hacía (la mayoría no buscaba trabajo, sólo el 4.3). El informe de Desarrollo Humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) señalaba que entre 2000 y 2006 se habían perdido 48 mil empleos directos en las zonas francas. El conteo no se detiene.

En el mismo informe, el economista indio Amartya Sen define el desarrollo “como la expansión de las libertades reales de las que dispone una persona para hacer y ser lo que valora en la vida. El desarrollo es por tanto un proceso de liberación desde una situación de privaciones. Una persona sin educación, sin salud, desnutrida y sin empleo no puede elegir ni tiene opciones en la vida”.

El trabajo, como la educación, es fuente de desarrollo y calidad de vida. Es el momento de ser creativos, de buscar soluciones, de exigirlas. En este mes que LISTÍN DIARIO ha querido dedicar al trabajo, abramos los ojos y la mente a las posibilidades, y hagamos la diferencia.

¿Qué piensa usted del mercado laboral de República Dominicana? ¿ De la situación de miles de desempleados? ¿Tiene ideas para resolver estos problemas sociales? Contribuya a la solución enviándolas a: listindiario.com

4 comentarios:

Lugosky dijo...

La situación laboral del país es un desastre por culpa de nosotros mismos como nación. Nosotros no creemos en las ideas, no creemos en la innovación, ni en nada que represente una inversión medio dudosa. Nos gusta hacer lo mismo una y otra vez sin abrirnos a las diferentes evoluciones en la forma de las cosas que el cerebro humano puede crear, sin decir que nos gusta destrozar nuestros competidores porque somos adictos al monopolio.

Lo que yo propongo es que una institución seria, podría ser ésta, se proponga a entrenar e invertir en las ideas de la gente, así como que se proponga a fomentar las ideas nuevas. Que tome como foco de concentración los municipios más pobres de la República para que se desarrollen proyectos que permitan que los habitantes locales se inmiscuyan y que sean productivos.

Pienso que debemos salirnos de el error de que capital es capital y lo demás es monte y culebras, porque si la capital flaquea entonces flaqueamos todos, mientras que si tuviéramos una división más ecuánimes de las inversiones tanto privadas como estatales las crisis nos golpearan de una forma menos agresiva.

En resumidas cuentas, lo que quiero decir es que si por ejemplo en SPM hay mucha caña, en vez de hacer azúcar y vendérsela al mismo comprador de siempre, que creemos biológicamente algún tipo nuevo de caña que crezca y madure en menos tiempo para que así la producción se multiplique y vendamos a más compradores a nivel internacional. Lo mismo por ejemplo Haina depende de lo que entra por ese puerto, y yo digo: ¿por qué no instalar una fábrica de computadoras, por ejemplo, y que se exporten por ahí mismo? Lo que necesitamos es entrenamiento, soporte, y la erradicación de la mala fe.

P.D.: María, posteé aquí porque en el portal del Listín solo me permitía 750 caracteres.

María Isabel Soldevila dijo...

Excelente comentario, Lugosky. Me permití editarlo un poquito y subirlo a listindiario.com

MemoPlus dijo...

Excelente Post Maria, en verdad la situación laboral en nuestro país es un total desastre pero gracias a Dios que aun existen Madres, que le dan de comer a sus hijos con lo que producen sus manos, Maestro que aunque poco se esfuerzan por la enseñanza de sus alumnos y mécanicos que se esfuerzan por que el país siga su trayectoria hacía el Sol.

Mientras estas tres personas existan, tenemos esperanza de seguir caminando honradamente y triunfal hacia la cima.

Gracias por esas palanbras.

Carlos Arturo Guisarre dijo...

El desempleo acabará cuando busquemos soluciones en nosotros mismos. Cuando desarrollemos la agricultura de alta tecnología con soporte sostenible y fomentemos una industria nacional fuerte, en vez de cederles los terrenos a empresas extranjeras. Ni hablar de implementar una buena educación, para que un día de estos (aunque lejano) no tengamos que importar los vehículos y computadores que usamos a diario.