domingo 20 de noviembre de 2011

Receta para hacer un macho

Se debate con frecuencia quién tiene la responsabilidad de que nuestra sociedad -y tantas otras-- esté llena de machos violentos que ni son felices ni permiten felicidad.
¿Es culpa de las madres, que los crían así? ¿Es culpa de los padres, que con lamentable frecuencia ni aparecen por la casa? ¿Cómo se fabrica un macho violento y potencial feminicida? Me atrevo a esbozar algunas ideas.

1. Tome a un bebé varón y niéguele toda ternura: no va a querer usted que sea un “blandito” por añoñarlo tanto, por salir corriendo a cargarlo cuando llora y darle leche de madrugada. Así se imprimirá en su psiquis la noción de que los hombres son duros, y no tienen espacio para sentimentalismos.

2. Anime desde la más tierna infancia a su hijo a ser un hombre que no se amarra a nadie: motívelo a tener muchas novias, a no enamorarse de ninguna y a jactarse de ello.
No le quedarán dudas de cómo se debe tratar a las mujeres cuando le toque tener una pareja adulta. Cuando esté más grandecito, no tenga vergüenza de mostrarle a sus amantes: llévelo con usted a la visita escondida de mamá para que aprenda que los hombres son de la calle y que una “mentirita” no le hace daño a nadie.

3. Asegúrese de que su “gallito” no friegue un plato, no tienda una cama, ni planche una camisa y no titubee cuando, en la mesa, él exija que se le sirva comida primero que a sus hermanas (que sí deberán fregar, por supuesto).

4. Insulte, descalifique y golpee sistemáticamente a la madre de ese niño. Así aprenderá que al macho de la casa se le “respeta”.

5. Llévelo antes de que tenga bigote a que se “estrene” con sexo de paga. De esa forma, su idea de las relaciones sexuales, el amor, el respeto y la convivencia quedará sellada de referencias claras.

Luego bata todos esos ingredientes en una sociedad sin instituciones, llena de impunidad y el resultado va por 202 muertas dizque “por amor”.

jueves 17 de noviembre de 2011

Razones para la esperanza

Tomarse dos jornadas para reflexionar, debatir, consensuar o disentir, escuchar y trazar las estrategias para actuar es todo un lujo. Esta semana varios escenarios de participación y de construcción de ciudadanía se han hecho palpables.

Ágora Dominicana fue el primer espacio en el que políticos y políticas, gente de las ONG y el activismo, de los medios de comunicación, del arte y los deportes y del empresariado nos reunimos para hacer catarsis, plantear retos y empezar a tejer redes de apoyo para la búsqueda de soluciones a los problemas nacionales. En Ágora Dominicana pueden ver las conclusiones a las que llegamos. Es solo el principio.


Ágora Dominicana - 100 voces diferentes, un compromiso común


La decepción ante las posturas de un liderazgo anclado en el pasado y ante la frustración de ver en los candidatos a la presidencia la misma cadena de prejuicios y clichés, resulta un respiro ver a una ciudadanía cada vez más interesada en buscar otras alternativas.

La segunda fue una emocionante iniciativa de hombres dominicanos que no están dispuestos a tolerar más violencia machista. Rstán circulando un documento en el que se comprometen a no agredir a ninguna mujer. En Facebook están los detalles´, y para leer el documento y comentar pueden entrar aquí.. Ellos quieren llegar al millón de firmas. Sé que lo lograrán. Muchas de nosotras firmaremos además, para darles nuestro apoyo.

Además del retorno de las sombrillas amarillas al frente del Palacio (esas personas que han sido mecha, chispa, inspiración) y de la toma de la escuela República de Argentina, una comunidad discriminada hasta arquitectónicamente (los no videntes, ciegos o con limitaciones visuales, como prefiera llamarles) marcharon en Santiago para exigir que se eliminen las barreras que les impiden desarrollar su potencial y ejercer su independencia en la sociedad.

Son tiempos de cambio en el mundo. Tenemos en las manos la masa para el pastel del mañana. Triunfaremos si participamos.

domingo 23 de octubre de 2011

Dudas sobre el reglamento de migración

Sin entrar en detalles sobre su contenido - que promete debate- hay que hablar sobre quién y cómo se pagan los nuevos mecanismos “soberanos y dominicanos” que establece el flamante reglamento de la ley de migración, y sobre cómo se lleva a cabo todo lo que ordena, más allá del papel.

El reglamento, que no se molesta en asumir la perspectiva de género que la Constitución sí incluyó al declarar que en él “no existen distinciones de género” -y eso no implica discriminación, según sus redactores- hace que surjan algunas preguntas.

¿Hay presupuesto para una Escuela Nacional de Migración, adscrita a un Instituto Nacional de Migración? ¿Hay fondos para ese instituto, que debe ser “apoyo técnico del Consejo Nacional de Migración”, y responsable de investigar la migración y sus “causas, consecuencias e impacto económico, político, social y cultural en la República Dominicana”? ¿Cómo funcionará Consejo Nacional de Migración? ¿Tendrán sueldo sus miembros? ¿Cómo asignará ese Consejo Nacional de Migración la cuota de trabajadores temporeros que exige el reglamento? ¿Qué flexibilidad tendrá? ¿Con qué mecanismos, presupuesto, personal velará el Ministerio de Trabajo por que las condiciones laborales de los inmigrantes “reúnan las condiciones de igualdad que le garantiza la Constitución”? ¿Cómo se enterarán alcaldes y Ministerio Público de los partos fuera del sistema de salud para fines del registro? ¿Qué significa que Migración y el DNI tendrán un banco de datos común? ¿Cómo, sin ley de partidos, se podrá verificar que ningún extranjero financie, asista o apoye actividades políticas?

Foto: Cortesía Listín Diario

lunes 10 de octubre de 2011

Urge un debate sobre migración

El 27 de septiembre, la Sociedad Profesional de Periodistas de los Estados Unidos aprobó una resolución para “descontinuar el uso de ‘extranjero ilegal’ o ‘inmigrante ilegal’ de las noticias”, como una forma de reconocer que ninguna persona -aún indocumentada- es ilegal y dejar claro que todas las personas gozan de derechos.

Esto se da en medio de una avalancha de trabajos periodísticos sobre la entrada en vigencia de la controvertida ley de inmigración del estado de Alabama, que permite a la policía estatal pedirle los papeles migratorios de manera aleatoria a quien pueda “parecer” indocumentado y exige a las escuelas averiguar el estatus migratorio de sus estudiantes al inscribirles.

La ley tiene “mellizas” en 23 estados, y aunque 14 han sido derrotadas, hay tres pendientes de ratificación y cinco bloqueadas, con Carolina del Norte como el otro estado que ha aprobado una ley similar, aunque aún no entra en vigencia, según un levantamiento del Washington Post. Los sectores productivos de Alabama denuncian ya graves pérdidas económicas como consecuencia del éxodo masivo de hispanos de la zona, ha reportado el New York Times.

En República Dominicana, donde la migración es un tema que levanta las más airadas reacciones, hace falta un debate profundo, que se haga con la cabeza fría y el corazón caliente.

No basta con el legajo regulatorio, con repetir las nuevas cláusulas constitucionales, hablar fuerte y cerrar los ojos a una realidad muy parecida a la que vive Estados Unidos.

La migración en el país, sobre todo la haitiana, tiene un arraigo económico, social y hasta cultural que comienza a redibujar el paisaje nacional.

El tema, complejo, sensible y explosivo, debe ser manejado por haitianos, dominicanos y dominico-haitianos por igual con un espíritu de concertación que nos evite ser un Alabama en el trayecto del sol.

 

domingo 25 de septiembre de 2011

Percepción y realidades

En el trabajo periodístico tratamos día a día de presentar más realidades y menos percepciones. Pero eso no es fácil. Los prejuicios, las ideas que pueblan nuestro imaginario y que, sazonadas de temores se exacerban, nos vencen con más frecuencia de la deseada. El problema de que la percepción le gane a la realidad reside en que la influencia que pueden ejercer los medios en las políticas públicas y en la sociedad entera se desvirtúa.

En las últimas dos semanas me ha tocado ser parte de iniciativas originadas en la preocupación por la manera en que los medios plasman la realidad de grupos considerados marginales, minoritarios o vulnerables: los migrantes y las mujeres. En el Foro de periodismo en Las Américas, de la Universidad de Austin, en Texas, al que fuimos a conversar sobre la cobertura del tema migratorio en el Caribe, sorprendieron las similitudes en las preconcepciones que existen en la mayoría de nuestros países. “Mueren tres personas y un boliviano”, titulaba un diario argentino. Photoshop se encargaba de que la imagen de un ecuatoriano quedara sucia y desdentada bajo un titular de “Invasión silente”. Las similitudes asombran.

Perspectiva de género
En el seminario sobre comunicación, género y derechos humanos organizado este fin de semana por el Colegio de Periodistas y la UNESCO, compartimos los resultados del más reciente estudio del Proyecto global de monitoreo de medios de la Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana: el 76% de las personas sobre las que se escucha o lee en las noticias son hombres, un sesgo que impide ver el mundo tal cual es.

Esa invisibilización se da también con los pobres, con la juventud, con todo grupo que se salga de la “norma”. Hay mucho trabajo pendiente para mostrar un mundo más real.

domingo 3 de julio de 2011

¿Y si ellas fueran ellos?

Escucho a veces a hombres y mujeres decir que la igualdad de género ha sido conquistada. Que nosotras copamos las universidades, somos jefas ya no sólo en casa y ocupamos posiciones de poder (sino que miren al New York Times y el Fondo Monetario Internacional).

Y aunque reconozco que parecen lejanos los tiempos de las clases de “economía del hogar” solo para ellas, aún persisten, ahí en el tuétano de lo que nos hace lo que somos, una serie de concepciones de la realidad que no permiten medir con la misma vara a hombres y mujeres. Propongo el ejercicio de responder a estas preguntas sencillas, pero que pueden iluminar cómo anda la situación.

Si Hillary Clinton, secretaria de Estado de EE.UU., se “entretuviera” en amoríos con un pasante 20 ó 30 años más joven que ella, solo para calmar su sed de sensualidad causada por la “frigidez” de un Bill afectado del corazón, que ha perdido la lozanía de la piel y el vigor de la juventud, ¿esperarían todos que Bill, el marido engañado, se quedara firme a su lado, defendiéndola para que no perdiera el puesto? ¿Le elogiarían a él su fidelidad y capacidad de estar al lado de su mujer?

Si Christine Lagarde, nueva directora del FMI, confesara en un año que un recién ascendido funcionario, casado por demás, era, casualmente, su amante, pero jurara que nada tuvo que ver su relación con la promoción, ¿obtendría el apoyo para seguir tan campante como Dominique Strauss-Kahn? Y hablando de DSK, si él estuviera en la piel de Anne Sinclair y fuera ella la protagonista de al menos tres escándalos sexuales, ¿lo aplaudirían por gastarse los millones de chanflín defendiendo a su mujer? ¿Le llamarían a ella una “incorregible seductora” como hacen con él o usarían calificativos diferentes?

Si después de responder a estas preguntas, todavía cree que la lucha de las mujeres por la igualdad está ganada, entonces no hay más que hablar.

Créditos: Foto Christine Lagarde: Copyright by World Economic Forum.swiss-image.ch/Photo by Sebastian Derungs.

domingo 19 de junio de 2011

Sin maestros ni maestras no hay chance

No se me ocurre atacar a maestros y maestras por la tragedia de su ignorancia. Las espeluznantes realidades reveladas por un estudio del Instituto Nacional de Educación Inicial incluyen que casi nueve de cada 10 maestras de lengua española de los sectores público y privado (extrañamente el estudio solo incluyó a mujeres) comete faltas ortográficas y ortofonéticas graves.

Está más claro que el agua el hecho de que el docente no ha sido prioridad para el sistema educativo dominicano. El sueldo base de un maestro o maestra de básica dominicano era de RD$7,802 en mayo de este año, según un reportaje publicado por LISTÍN DIARIO bajo la firma de la colega Bethania Apolinar.

Con sueldos similares a los que la empresa privada paga a conserjes y empleados de limpieza, queda poca esperanza de que las personas más calificadas sean las que se acerquen al mundo de la enseñanza. Descansa, entonces, en manos de personas con calificación baja y pocas oportunidades de capacitación (tienen que llevar dos y tres tandas para sobrevivir) la formación de quienes deberían ser los agentes de progreso del país: sus estudiantes.

No lo digo yo. En los concursos realizados por el ministerio de Educación para entrar a la carrera docente, apenas el 31% obtuvo el mínimo necesario para dar clases. ¿Quiénes se presentaron a esas oposiciones? Desde luego no la crema y nata de la cultura nacional.

Hasta que el magisterio no sea la profesión digna que necesita todo país que quiere crecer, poco hacemos con construir aulas, dotarlas de nuevos textos y de pantallas planas.

Junto al alumnado, el profesorado constituye la sangre y el corazón de la escuela, inútiles uno sin el otro.


Va siendo hora de poner la mirada, la intención y la billetera en enaltecer nuevamente a esos y esas que constituyen la fuente de saber de nuestros hijos e hijas: sus maestros.

Foto tomada de Listín Diario